Translate

martes, 17 de diciembre de 2013

Indonesia: Gili Trawangan

Un poco de relax, después de haber estado tres días navegando por el mar de flores y no hay mejor sitio que las islas de Gili.
Mi primera impresión, no fue muy buena ya que vi bastantes plasticos por el camino, pero esto en Asia es el pan de cada día, desafortunadamente.

Allí encontramos con Giuseppe una habitación a bastante buen precio, en Gili tube mis primeras lecciones para conseguir mejor precio.

Lo mejor de Gili es que no hay coches ni motos el único medio de transporte son las bicicletas o carruajes tirados por unos caballos pequeños aparte de buenas playas, buena comida, fiesta por la noche ( se escucha reggae por todas partes). Te pues recorrer la isla andando en una hora mas o menos.

Gino, que había estado anteriormente nos enseño la isla.








Uno de los días que estuvimos en la isla, decidimos correr al rededor de la isla y a mitad de camino nos paramos para remojarnos en la playa y observar la puesta de sol que con las nubes y el volcán gunung agung en Bali fue espectacular. Con Giuseppe nos pusimos de acuerdo de que esa puesta de sol había sido la mejor que habíamos visto, por desgracia no llevamos la camera. La foto de abajo OS puede dar una idea aunque ese día no fue tan espectacular.



En Gili trawangan también se celebra la famosa fiesta full Moon party, pero con menor asistencia de público (supongo que sera mejor que la de Tailandia).










En Gili hay bastantes tortugas y es fácil verlas haciendo snorkel. Nosotros hicimos una excursión de una mañana a  Gili meno y Gili air que están al lado, vimos coral y tortugas, Manu pudo ver una serpiente marina (yo aun no he visto ninguna).






Giuseppe nadando con una tortuga.




lunes, 16 de diciembre de 2013

Indonesia: Flores, Rinja, Komodo

Todas las fotos están tomadas por Giuseppe, Manuel y Gino.

Yo tenía pensado quedarme mas tiempo en Sulawesi e ir a una isla donde me habían recomendado para hacer snorkeling y luego ir a Flores,  pero en el camino conocí a un chico italiano que me dijo que el barco que va de Makasar a Flores solo era una vez al mes y el barco salia al día siguiente.
Compré el billete para Flores y el día siguiente me encontré con Giuseppe, que sin saberlo en ese momento íbamos a ser compañeros de viaje durante un mes.

En el barco dormíamos en una plataforma con colchonetas de diez centímetros de grosor juntas de cinco en cinco. Cuando teníamos el sitio cogido, cerca de nosotros había un hombre fumando y en ese momento se acercaba uno de los capitanes del barco y Giuseppe le pregunto si se podía fumar y el hombre dijo que no. Cuando Giuseppe señalo al hombre fumando el capitán fue directamente hacía él gritándole y tirándole fotos con el móvil, el pobre hombre agachó la cabeza sin decir nada como si fuera un niño. Giuseppe le dijo al capitán que no era para tanto y le dijera al hombre que no le iba a pasar nada, no sea que el hombre tomase represalias a Giuseppe (no paso nada y nadie se atrevió a fumar).

Luego conocimos a dos hombres de seguridad, uno de ellos era un pedazo de tío y si lo hubierais visto vestido de militar con la ametralleta daba un respeto de cojones.


Conocimos a los dos individuos porque a Giuseppe leio en la guía que había tres restaurantes y que en el restaurante de primera clase se comía bien, pero como nuestro ticket era de tercera clase no podíamos comer allí, pero Giuseppe se empeño en comer en primera clase y al final lo consiguió. Al día siguiente yo me levanté y Giuseppe aun dormía, me fui con todo el morro al restaurante de primera y con un poco de parloteo convencí al camarero que me diera un taper con buena comida, luego a la hora de comer volvimos y comimos con los chicos de seguridad.

Mientras el barco navegaba se podían ver muy a menudo peces voladores que volaban unos veinte metros a dos palmos del agua, a veces incluso podías ver grupos de tres o cinco peces volando a toda velocidad. Eso fue de lo más bonito del viaje porque por desgracia presencié como los indonesios tiraban las cajas de plástico de la comida al mar, hijo un momento después de la comida donde detrás del barco había como una serpiente de treinta metros de plásticos flotando en el mar... Muy triste.

El restaurante done se lanzaban los plásticos al mar.
En el camino Giuseppe me convenció para que probase el submarinismo ya que donde íbamos era como un acuario y solo se puede contemplar si te sumergEs a una cierta profundidad.
Fuimos a un centro italiano llamado Flores Diving Center (http://www.floresdivingcentre.com) donde también hablaban, español.

Muy contento con el trato de todos y de la belleza que alberga debajo el agua la zona de flores y komodo, allí por primera vez pude ver tiburones, morenas, rayas, mantas, corales de todos los colores, sepias, etc...


Los puntos de inmersión en Flores.
Con Giuseppe planeamos que podríamos ir a Lombok en un crucero de tres días donde parábamos en Komodo, Finca y otras islas de camino a Lombok (muy buena elección). Allí conocí a Manu, Gino, Clara y Kim con los que tubimos muy buena conexión y compartiriamos unos momentos muy agradables y especiales, eramos un grupo de amigos de los que no encuentras muy a menudo en el viaje.




En el viaje, se podía contemplar la mezcla de azules y turquesas del mar.





Nuestra primera parada fue Finca, donde vimos los primeros dragones de komodo, pero estaban todos en el área donde estaba el restaurante y las oficinas del parque nacional ya que al parecer eran muy mayores o estaban enfermos.




Después del parque fuimos hacer snorkeling en una de las playas y pasamos un buen rato saltando desde el barco (nunca se es mayor para jugar como niños).







Próxima parada Komodo, donde hicimos un recorrido de una hora y media para poder ver algún dragón activo.

Aquí con mi compañero de viaje Peppe.


Con el arma anti dragones.

A mitad de la foto se puede ver un dragón bebé.


Mierda de dragón, lo blanco son los huesos.







El grupo de amiguetes.
Si algo aprendí del dragón de komodo, es que son muy tranquilos, claro que puede ser peligroso, pero si no lo molestas nada de nada.

Embarcamos de nuevo, para hacer una de las ultimas paradas.
Fuimos a ver una cascada, no fue muy interesante, pero nos pudimos dar un baño de agua dulce y nos lo pasamos muy bien intentando llegar a la isla con la embarcación.










Esta era la herramienta que utilizaban para navegar de noche.



El ultimo día, tuvimos un regalo de la madre naturaleza, con una puesta de sol increíble y con un grupo de delfines nadando alrededor del barco siempre nadando de lado con un ojo mirandote. Es un animal especial (ver vídeo).

Un viaje inolvidable con muy buena compañía, que nunca olvidaré.